VI Coloquio Internacional de Estudios sobre Varones y Masculinidades
Abstract
La herencia epistemológica de la Modernidad: consolidación de patrones axiológicos en la masculinidad hegemónica en jóvenes universitarios. Victoria Gálvez M Epistemología – Modernidad – axiología – masculinidades – juventud La Modernidad entendida no sólo como período histórico, sino como una actitud filosófica marcará el rumbo de las formas que va a adquirir uno de los instrumentos que consolidará sus ideales: la institucionalidad educativa. En ella la reproducción se instalará como forma de consolidar lo que los Estados pretenden de las nacientes democracias y el concepto de desarrollo entreverado con los movimientos políticos. La cosmovisión racionalista asociada a un tipo de sujeto, masculino se verá fortalecida por escuelas de pensamiento que valorarán la asepsia de la razón respecto de la emoción que se vinculaba al ser femenino. Armelle Le Brass Chopard (2003) , nos dirá que las mujeres transitaron de la bestialización - medieval, a la invisibilización moderna, este tránsito no es lineal ni exclusivo , por tanto es necesario comprender el proceso de podemos decir que los hombres han transitado de una posición de poder otorgada por las sociedades patriarcales, hasta la silas masculinidades en contexto y en la dialéctica de las construcciones humanas. Arte y Ciencia, se regocijarán en su explosión de masculinidades como exponentes de la deseada razón, uso de la lógica y el discurso organizado, en la participación pública de los hombres, que asumía la masculinidad como dimensión innata y determinada. Kant nos hablará de un conocimiento que habita en la razón especulativa del hombre y una razón práctica asociada a las mujeres, lo que les permitirá reinar en el mundo de lo privado, remitiendo ese mundo a lo íntimo y por extensión a los sentimientos. Se configura una mujer madre, cuyo útero alcanza a albergar a sus hijos y todo lo que implica la extensión del hogar cuando se quiera pensar como trabajadora. Las nociones de ciencia y conocimiento, se repartirán por el mundo y las instituciones reproductivas de un saber vinculado al poder, van a asimilar el concepto de hombre social. Es tal la fuerza de esta significación que el decir hombre, se da por entendido que incluye a otro género y por cuanto, no es necesario aludir a la existencia de otra u otro. La revolución burguesa que tanto impacto y horas de estudio se le han dedicado, cual es la francesa, tuvo entre sus gestores a Rosseau quien no pudo concebir mejor asociación para la mujer que la naturaleza, arrebatándole el derecho a pensar y a hacer uso del espacio público, cuyo dominio es por excelencia del hombre. La necesidad de un conocimiento universal dirigido por leyes comprobables en la experiencia, van a extender su manto a las relaciones humanas y a aceptar que existe un género universal que incluye a otro, la aceptación de lo diverso se expresará en forma dicotómica: individuo-grupo, razón – emoción, femenino – masculino, entre algunos. Las instituciones de la Modernidad reproducirán los patrones culturales , categorías axiológicas que la razón moderna considera que no repugna a su entendimiento y generarán clases de sujetos con diferentes capacidades de apropiación de los objetos , de la producción de ellos y por cuanto , de los estratos de poder que cada segmento debe ocupar. El hombre, en singular además, será el punto de partida y de llegada de todas las disciplinas que se han propuesto desentrañar los nudos del conocimiento, construyendo una imagen de dominio , el poder fálico, se expresará en todas las posibles explicaciones del mundo. El privilegio, la gloria, el estatus, son los resultados de valores de valentía, fuerza, voluntad, reciedumbre y hombría, categorías axiológicas no compartidas por otro género que no sea el masculino. Los tributarios de estas virtudes, son los que gobiernan, prescriben y deciden, participan de la vida pública y se enseña que la diferencia de género, constituye desigualdad. La Iglesia, el Estado, la Escuela, conforman la tríada perfecta de reproducción del binomio deseable, hombre – mujer. La violencia explícita y simbólica va a delimitar los ámbitos de desempeño y existencia de cada género que será asociado al sexo como un dictamen irrenunciable de humanidad. La ciencia, esa actividad propia de élites de conocimiento, va a mantenerse en un estatus de poder inaccesible para el vulgo, especialmente para ellas, las invisibles y sólo accederán los que cuenten con el abanico de valores encarnados de la modernidad, razón , lógica, audacia , poder. La tradición racionalista de la Modernidad, va viviendo lentas fisuras a la saga del devenir histórico, la estrepitosa pérdida de prestigio de la razón con el desarrollo bélico de los Estados, pone de manifiesto que ella no actúa con independencia de las motivaciones más humanas, ni está descontaminada de emociones, deseos , anhelos. Las creaciones humanas sobrevaloradas, como la ciencia y la tecnología, no son entelequias, sino expresión concreta de la posibilidad humana y ellas, no son neutrales ni independientes de los sujetos que las producen. La ciencia sin continente ético va a dar cuenta de las hegemonías políticas y dominantes que se sirven de las desigualdades para su consolidación, la mantención de verdaderos ghettos de desconocimiento de cómo operan la ambición, sostienen las normalizaciones que tanto gustaron a las ciencias naturales. Los modelos de exploración del mundo, se estremecen cuando el sujeto epistémico no es sólo el hombre, sino los hombres y las mujeres. Cuando el universo lingüístico alcanza a las invisibles, los alcanza a ellos, que estaban rigidizados en un patrón de masculinidad única y copulativa con el poder. Este ser sentipensante que es humano, va a estrellarse con las esuelas que no pretenden abandonar el lugar de comodidad que otorgaba la dicotómica relación de género, El imperio de una masculinidad dominante no aceptará plurales, se simbolizará y expresará de un modo más sutil, a través de las currículums de las instituciones, usará el lenguaje masculinizado como un instrumento de repetición, apelará hasta artificiales reglas estéticas tradicionales y excluyentes para mantener el ideal de masculinidad dominante. Otorgará certificaciones donde él existe, ofrecerá formación para ellos, hará uso de conceptos de diversidad y tolerancia, recurrirá a la fatalidad del neoliberalismo para aceptar cambios en los roles de género, negociará con los grupos sociales acerca de la participación de las excluidas de la historia, hará concesiones y perdonará a los intrusos, pero no cederá ante la idea de que hay tantas masculinidades como sujetos existen . La Universidad como espacio de encuentro con diferentes comprensiones de la realidad, ofrece un escenario posible de indagar y reflexionar si existe una amalgama entre lo que se ofrece en formación y el modo en que los individuos construyen su identidad de género, en este caso unas limitadas formas de recoger percepciones, nos llevó a indagar cómo conciben los universitarios la idea de masculinidades. La particular experiencia, nos permitió asomar a los bordes del silencioso tema que sigue ausente en las currículas universitarias, quienes son, qué piensan y cómo viven , por qué la formación universitaria no logra soltarse de la encadenada idea de lo privado, en donde lo privado ha sido reemplazado por la exposición y lo auténticamente público, merodea la oscuridad de la invisibilización. Comunicar lo que los jóvenes significan desde sus discursos, constituye un foco de interés para debatir y analizar por qué las masculinidades también sufren la invisibilización como señalara Kimmel (1998).
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| Fecha de publicación: | 2017 |